La obesidad y la hipertensión aumentan el riesgo de gota.
La gota, antiguamente conocida como enfermedad de reyes, sigue
relacionada hoy en día con los excesos. Los kilos de
más, haber ganado peso con los años y sufrir
hipertensión elevan el riesgo de padecer esta enfermedad,
según un estudio.
Por Isabel Espino.
La artritis gotosa es la artritis más
común entre los varones adultos y se produce cuando
se acumula ácido úrico en las articulaciones.
Estos depósitos se asocian a los excesos en los hábitos
dietéticos y en el consumo de alcohol.
Sin embargo, hasta el momento no se había
estudiado con detenimiento si la obesidad y la hipertensión (dos trastornos también relacionados con los malos
hábitos) influyen a su vez en la enfermedad.
Un equipo de reumatólogos del Hospital
General de Massachussets y del Brigham and Women s Hospital
(ambos en EEUU) decidieron estudiar el tema revisando los
datos de más de 47.000 hombres que estaban participando
en un gran estudio de seguimiento durante más de una
década.
Cambios de peso
Un total de 730 voluntarios desarrollaron gota
durante este periodo. De entre estos pacientes, más
de la mitad presentaba hipertensión, por lo que los
reumatólogos estadounidenses consideran que "el
posible impacto de la prevención de la hipertensión
sobre la incidencia de la gota es sustancial". El consumo
de diuréticos (una medicación habitual para
los desarreglos tensionales) también se asociaba con
el trastorno.
Asimismo, el 91% de los casos de gota se produjeron
en personas con un índice de masa corporal mayor de
23 (a partir de 25 se considera sobrepeso). Tanto el sobrepeso
como la obesidad incrementaban el riesgo de desarrollar artritis
gotosa, por lo que los autores creen que, "dado que la
prevalencia de ambos problemas sigue aumentando (...), también
es de esperar que aumente el riesgo de gota debido al exceso
de peso".
El riesgo de artritis gotosa era 2,5 veces más
elevado entre los varones que habían engordado más
de 13 kilos con respecto al peso que tenían a los 21
años. Haber ganado peso durante el seguimiento (que
comenzaba con una media de 54 años) también
estaba relacionado con el problema.
Prevención
Por el contrario, los varones que habían
perdido más de cinco kilos desde el comienzo del seguimiento
tenían un menor riesgo de padecer gota. "Según
lo que sabemos, nuestro estudio es el primero que documenta
este importante beneficio de la pérdida de peso (...).
Es más, estos hallazgos avalan las actuales recomendaciones
de adelgazar para evitar los repetitivos ataques de gota",
señala el estudio, publicado en el último número
de Archives of Internal Medicine.
"Nuestros resultados son generalizables directamente
a los hombres mayores de 40 años (el grupo de población
en el que es más frecuente la gota) sin historial de
la artritis gotosa", resumen estos especialistas.
Fuente: www.elmundosalud.elmundo.es