Investigadores de la Escuela de Medicina
de la Universidad de Yale (Estados Unidos) han identificado
una posible vinculación neurológica entre insomnio
y obesidad.
Al parecer una conexión poco habitual
entre los circuitos cerebrales que gobiernan el sueño
y la vigilia podría explicar la asociación entre
ambos trastornos
Los investigadores descubrieron que las llamadas
neuronas hipocretinas, que tienen importantes papeles en el
arousal y el apetito carecen de la capacidad de la mayoría
de las neuronas para filtrar la señal de entre el ruido.
Las neuronas también se reorganizan rápidamente
por sí mismas, convirtiéndose incluso en más
excitables, para responder al estrés provocado por
la deprivación de comida.
Según los científicos, debido
a que la obesidad ha alcanzado proporciones de epidemia, la
incidencia del insomnio y la deprivación del sueño
se han elevado. Los estudios de esta aparente asociación
entre el insomnio y la obesidad han sugerido un vínculo
causal entre estas dos afecciones y los descubrimientos sobre
las neuronas hipocretinas podrían ofrecer pistas sobre
esta relación.
Los científicos descubrieron las neuronas
hipocretinas mientras estudiaban la narcolepsia, una condición
marcada por súbitos brotes de sueño profundo.
La narcolepsia generalmente se debe a una ausencia o malfuncionamiento
de las neuronas hipocretinas. Las neuronas también
inducen el apetito, una importante actividad para el control
de la ingesta de comida.
En una serie de experimentos en cortes cerebrales
en ratones, los investigadores examinaron la organización
y estabilidad de las entradas de los cuerpos celulares de
estas neuronas, que actúan como filtros en otras células
cerebrales. Descubrieron que las neuronas hipocretinas tienen
una organización "no ortodoxa" en la que
las corrientes excitatorias ejercen control en los cuerpos
celulares nerviosos con mínimas entradas inhibitorias
para filtrarlos.
Según los investigadores, la deprivación
alimenticia nocturna promovió la formación de
más entradas excitatorias. Estas nuevas entradas se
invirtieron bajo la realimentación, una indicación
de la extrema plasticidad del sistema hipocretino para las
condiciones predominantes.
Los expertos explican que esa sensibilidad y
adaptibilidad tienen sentido ya que sacan a la persona del
letargo en respuesta a las señales externas. Sin embargo,
la estructura del sistema podría también explicar
la prevalencia de los desórdenes del sueño y,
quizás, el aumento de la obesidad.
Según los científicos, en un sentido
evolutivo, la respuesta del sistema hipocretino a pequeños
estímulos podría haber sido necesario para la
supervivencia, pero en el ambiente actual de estrés
crónico, el circuito podría también ser
una causa subyacente de insomnio y estar asociado con las
alteraciones metabólicas, incluyendo la obesidad.
Según los expertos, el descubrimiento
de vías para interferir estos circuitos no convencionales
permitiría avanzar en nuevos tratamientos para el insomnio.
La variación natural en este sistema cerebral podría
también explicar las diferencias entre las personas
con trastornos del sueño.
Fuente: www.azprensa.com