La nueva epidemia: “En 15 años
viviremos en un mundo de gordos”
La obesidad es la primera enfermedad crónica
que se tornó epidémica a partir de 1990. Dejó de
ser característica de la clase más pudiente
y pasó a ser global, y de la pobreza. Es la conclusión
de un especialista en el tema que visitó la Provincia.
Consideró que no se está prestando la atención
a esta peligrosa tendencia.
Jorge Braguinsky, especialista perteneciente a la Fundación Favaloro
estuvo en La Rioja para participar de las Jornadas Científicas sobre “Obesidad,
epidemia del siglo XXI”, organizadas por el Colegio de Nutricionistas de la
Provincia.
En la oportunidad, en diálogo con El Independiente, el médico se
refirió a la concepción actual de la obesidad, entendida como una
epidemia en crecimiento global, lo que hace suponer que “en 15 años existirá un
mundo de gordos”, estimó el especialista.
Braguinski señaló que la obesidad es “área de frontera” en
la medicina, a partir de dos niveles completamente distintos. Por una parte,
es la epidemia más significativa de la actualidad y por otro lado, “no
se le presta una atención suficiente, siendo la obesidad madre de enfermedades“.
Comentó que a partir de los años `90, la obesidad es considerada
como la primera enfermedad crónica que se tornó epidémica,
dado que pasó de ser una enfermedad que afectaba a las clases más
pudientes, porque las calorías y las grasas costaban, a ser una enfermedad
global, del desarrollo y subdesarrollo, es decir, que también afecta a
los pobres. Esto debido a que los alimentos calóricos y bajos en calidad
nutricional no son tan caros y entonces, están accesibles a todas las
clases sociales.
De este modo, el 60 por ciento de la población de regiones hiperdesarrolladas
y subdesarrolladas tiene exceso de peso. En tanto que el 30 por ciento está afectado
por la obesidad, por lo que estimó Braguinsky que “dentro de 15 años
tendremos en el mundo una prevalencia de obesidad riesgosa del 50 por ciento
y el sobrepeso alcanzará el 80 por ciento. Será un mundo de gordos.
El problema es que no se le presta atención a esta tendencia“.
Asimismo, dijo que en algunos países, como Brasil, disminuyó la
obesidad en las mujeres de los sectores más pudientes, producto de la
censura social impuesta por las nuevas modas.
NO ES LO MISMO GORDO QUE OBESO
En este orden, Braguinski diferenció: “No es lo mismo el sobrepreso que
la obesidad. El primero significa ser relativamente gordo en riesgo“. Explicó que
la obesidad se define generalmente por un Indice de Masa Corporal (IMC), que
resulta de un cálculo matemático tomando el peso expresado en kilos,
dividido por la estatura expresada en metros. Si esta operación arroja
un índice entre 20 y 21, está en condiciones óptimas. En
tanto, a partir de los 25, ya se habla de sobrepeso y si se supera los 30, se
define como obesidad.
El medicó consideró que esta definición, desde el punto
de vista clínico, es insuficiente, por cuanto no es lo mismo acumular
la grasa en el abdomen, que implica más riesgo, que cuando se acumula
en la cadera, muslos y cola, que no representa peligro.
Por ello sugirió también medir la circunferencia de la cintura
con un centímetro. La Organización Mundial de la Salud (OMS) propone
como máximo una circunferencia de 102 en el hombre y 88 en la mujer. En
tanto que recientes propuestas, como la de la Federación Internacional
de Diabetes, propone una cifra bastante menor, de 94 centímetros en el
hombre y 80 en la mujer de circunferencia, en cintura tomada en el ombligo.
TENDENCIAS Y TIPO DE OBESIDAD
El especialista señaló que las personas más propensas a
la obesidad son los hijos de padres obesos, dado que influye la tendencia genética.
Aunque aclaró que para que haya obesidad, tiene que haber un aumento de
consumo calórico de comidas, además de sedentarismo.
Acotó que hay etapas de la vida donde se desarrolla con más frecuencia
esta enfermedad, como la etapa infanto-juvenil, en las mujeres principalmente
durante el embarazo y en los hombres, en el pasaje de la actividad al sedentarismo
que se da en el casamiento.
En este orden, Braguinski comentó que hay dos tipos frecuentes de obesidad:
la central o abdominal, que es propia de los hombres, pero que también
afecta a las mujeres y lleva a otras enfermedades; y la otra es la obesidad típica
de la mujer, con aumento de glúteos, cola o muslos, “que es poco riesgosa
metabólicamente, pero puede afectar las articulaciones, porque una mujer
que es gorda toda su vida, es muy fácil que haga artrosis de rodilla,
después de la menopausia puede tener alteraciones de cadera”.
También advirtió sobre la obesidad abdominal, que “es la madre
del aumento de la diabetes, que tiene también hoy en día un desarrollo
epidémico por el aumento de la obesidad. La diabetes sigue a la obesidad,
como la sombra al cuerpo”. Y agregó: “Esto es muy grave, porque hoy los
jóvenes y los chicos tienen diabetes, que antes era sólo vista
en el adulto“.
CAMBIAR ESTILO DE VIDA PARA SANAR
Braguinski señaló que las alteraciones metabólicas también
producen alteraciones cardiovasculares y de hipertensión, entre otros
problemas clínicos que se originan en la obesidad.
Y relató que gran parte de las personas obesas que logran adelgazar, normalizan
su hipertensión, su diabetes y toda afección, “por lo que no haría
falta tomar un remedio para cada cosa, porque si se logra adelgazar un diez por
ciento de su peso actual, hay una mejoría clínica generalizada“.
Por ello, para combatir la obesidad, recomendó un cambio en el estilo
de vida, “que significa pasar a una modalidad de alimentación moderada
en calorías y grasas, eliminando las grasas de quesos, empanadas, fiambres,
carnes gordas y dulces“.
“Debería comerse muchas más verduras y frutas, por lo menos cinco
porciones al día entre las dos cosas, e integrar diariamente a la actividad
física porque el ser humano está constituido para moverse. El no
moverse supone un nivel de enfermedad y de riesgo“, concluyó.
Fuente:
elIndependiente (15 de Agosto
de 2005)