La dieta prohibida:
piérdale el miedo a los alimentos "malditos"
Los últimos avances en nutrición reivindican a los alimentos "prohibidos" en
toda dieta: pizzas, las pastas, los helados, los sándwichs, etc. La clave
se encuentra en saber variar la combinación de estos alimentos durante
toda la semana. Le contamos cómo lograrlo.
Los especialistas recomiendan mantener
una cierta variedad en las comidas, sin excluir ni siquiera
las grasas. Pues, en realidad lo que cuenta es la cantidad
de lo que se coma y sus combinaciones.
Ya quedaron atrás las dietas que excluían
las pastas, papas, pan, postres, etc. En realidad no existen
los alimentos prohibidos.
Muchas de estas comidas hasta tienen propiedades curativas
y, por ejemplo, se recomienda la pizza como un remedio natural
para ciertos tumores.
Las dietas son modas en realidad, pero lo que tienden
a causar además de bajar de peso es un desequilibrio
en el aparato digestivo de una persona.
Tampoco son recomendables las dietas vegetarianas
solamente, éstas también proveen cierto desequilibrio.
Lo que se busca actualmente es un equilibrio entre
los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas,
que tienen que componer un 50, 15 y 30 por ciento respectivamente,
de la dieta diaria.
Combustible suficiente
El organismo necesita unos 150 gramos diarios de azúcares y harinas
(equivalentes por ejemplo a ocho rebanadas de pan lactal). Esto sirve
para mantener el combustible que el cuerpo necesita ya que la reserva que el
cuerpo tiene apenas alcanza para un día.
La falta de hidratos de carbono es una forma efectiva
de perder peso, pero si bien este cambio genera pérdida
de peso y de apetito incluye riesgosos desequilibrios internos.
Además el peso que se pierde así se recupera
rápidamente.
Muchos alimentos fueron durante años los monstruos
de toda persona que quería bajar de peso. Las pastas,
el cambur, el pan y la papa eran los enemigos número
uno de toda persona que se preciara de hacer dieta.
Sin embargo esto es totalmente falso y, salvo en enfermedades
muy concretas que impidan la ingesta de estos alimentos,
son muy necesarios en cualquier comida.
Lo que hace falta es una cierta educación alimentaria.
Por ejemplo es bueno saber que los hidratos de carbono no
son dañinos, el único problema es que cuando
se los ingiere rápidamente el apetito vuelve a aparecer.
Lo conveniente es recurrir a un nutricionista ya que
cada persona necesita una dieta específica de acuerdo
a su estado y a su cuerpo, pero pueden hacerse algunas recomendaciones
generales.
Fuente:
Correo del Caroni
(27 de Septiembre
de 2005)