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Los niños españoles son los terceros más gordos del mundo
El sobrepeso y los hábitos alimentarios inadecuados pueden provocar por primera vez que los hijos vivan menos años que los padres.
Jueves, 28 de febrero de 2008
XORNAL I Santiago .- El sobrepeso y los hábitos alimentarios inadecuados, que crean enfermedades degenerativas, pueden provocar por primera vez que los hijos vivan menos años que los padres, según informaron los expertos participantes en el estudio 'Alimentación, consumo y salud', y organizado por la Fundación La Caixa.
El estudio advierte que algunas de las campañas lanzadas desde las administraciones públicas para fomentar el consumo de uno u otro alimento, responden a la necesidad de estimular el consumo de un producto para dar salida a la producción nacional, más que a una verdadera prescripción nutricional. A ello se une, además, que la evolución de estas recomendaciones alimenticias es tan contradictoria y está tan vinculada a factores históricos o económicos que produce en el consumidor incertidumbre, desconcierto y desconfianza hacia los mensajes.
En una sociedad caracterizada por la sobreabundancia alimentaria, el problema de la obesidad infantil y juvenil crece alarmantemente y proliferan otras patologías asociadas a la nutrición como la anorexia, la bulimia o la ortorexia. Estos factores pueden provocar, según el estudio, que por primera vez en la historia de la humanidad, los hijos tengan menor esperanza de vida que sus padres como consecuencia de la aparición de enfermedades degenerativas derivadas del sobrepeso y de hábitos alimenticios inadecuados. Los autores sostienen que estos trastornos están íntimamente relacionados con la modernización de las sociedades en casi todos los ámbitos de la vida de las personas.
- Obesidad infantil: nuevos hábitos, nuevos riesgos
La obesidad, que supone un considerable incremento del riesgo de aparición de problemas de salud, se produce en un 95% de los casos debido a factores medioambientales, relacionados con estilos de vida sedentarios así como de hábitos alimentarios que favorecen un depósito gradual de grasa. La obesidad infantil, definida por la OMS (Organización Mundial de la Salud) como la epidemia del siglo XXI, provoca problemas tantos fisiológicos como psicológicos. Uno de los más generalizados es el llamado “síndrome metabólico” que incluye una elevación de los niveles de presión arterial, glucemia y colesterol. Ello se traduce en un aumento considerable del riesgo cardiovascular y en la aparición de diabetes tipo 2.
Estados Unidos y Gran Bretaña presentan índices muy preocupantes de incidencia de esta enfermedad entre los menores, mientras que España se sitúa en tercer lugar entre los países estudiados. La prevalencia de esta enfermedad en España entre los menores de entre 6 y 13 años se ha doblado dramáticamente en los últimos 20 años.
Entre los elementos que el estudio considera determinantes en la aparición de la misma figuran la ingesta excesiva de productos azucarados, bollería, embutidos y refrescos. Por el contrario, las tasas de obesidad bajan considerablemente entre los chicos y chicas que realizan mayores consumos de frutas y verduras así como en los de aquellos que realizan un desayuno completo.
El tiempo medio dedicado al desempeño de actividades sedentarias es también un factor decisivo. Así, los menores que dedican más tiempo a ver la televisión, al ordenador o a los videojuegos, suelen presentar tasas más importantes de obesidad, frente a los que limitan este tipo de actividades y destinan parte de su tiempo a iniciativas que suponen gasto calórico.
- El 91% de los españoles comen “lo que más le gustan o apetecen”
En España, según datos del Observatorio de la Alimentación, el 52,2% de los entrevistados asegura que el primer factor que tiene en cuenta a la hora de elegir los alimentos es “la salud”, frente a un 29,1% que reconoce primar sus “gustos personales” y un 13,1% que señala el “precio” como factor determinante. Estos datos, sin embargo, contrastan con las respuestas espontáneas, entre las cuales un 91,2% señala que consume los alimentos que “más le gustan o apetecen”.
También son reseñables los hábitos de compra de los consumidores españoles. Apenas el 30,6% adquiere los productos que ha planificado comprar; un 32,2% compra productos “que le gustan” aunque no los tuviese planificados; un 20,8% compra “sobre la marcha” y un 15,3% que compra “lo que le apetece”.
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