La obesidad afecta a uno de cada diez
niños españoles.
Según un informe publicado en el último
número de Panorama Actual del Medicamento, editada
por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, la
obesidad, entendida como un exceso de grasa corporal, constituye
actualmente uno de los problemas de salud pública más
importantes.
Resulta alarmante que los expertos consideren
que la obesidad es en el mundo desarrollado, en pleno siglo
XXI, una de las mayores epidemias que han sucedido a lo largo
de nuestra historia y sus orígenes se encuentran en
los cambios que se han ido produciendo paulatinamente en nuestros
modos de vida. Nos hemos vuelto sedentarios, con lo que el
gasto calórico se ha reducido ha límites increíbles.
Es decir, el hombre gasta hoy mucha menos energía de
la que consume.
A este hecho debe añadírsele la
modificación de hábitos alimentarios, el estrés
laboral y la velocidad de la sociedad, que impiden en muchas
ocasiones llevar una alimentación adecuada, basada
en la ingesta de vegetales y frutas, habiendo sido estos sustituidos
por comidas rápidas con exceso de grasa y de azúcares
que serán almacenados simplemente como grasa. Pero
aún es más preocupante la tendencia a la obesidad
que se observa en nuestros niños y jóvenes,
pues se calcula que la prevalencia de la obesidad infantil
en los Estados Unidos es de entre un 25% y un 30% de los niños
menores de 15 años. En España los datos no son
tan alarmantes, aunque se calcula que existe alrededor de
un 7% y un 10%.
Uno de los parámetros utilizados para determinar si
una persona es obesa o no es el Índice de Masa Corporal
(IMC), que consiste en dividir el peso en kilos, entre la
talla en metros, elevada al cuadrado. No obstante, dicho índice
resulta poco fiable tanto en la infancia como en la adolescencia,
en ancianos y en personas muy musculosas. A pesar de esto,
el índice IMC permite clasificar la obesidad en tres
grados.
En el informe publicado por Panorama Actual
del Medicamento se advierte de que la obesidad es una patología
asociada a la disminución en la esperanza de vida,
al aumento de prevalencia de litiasis biliar, hígado
graso, gota, artrosis, insuficiencia venosa periférica,
tromboembolismo, y hernia hiatal. También es un factor
de riesgo cardiovascular y está relacionado con la
diabetes mellitus, hipertensión, hiperlipemia y hasta
con algunos tipos de cáncer. Otro agravante a considerar
es el consumo de tabaco, ya que las alteraciones que produce
este hábito en los obesos son especialmente marcadas
(daño endotelial, alteración sobre los lípidos,
alteraciones de los mecanismos procoagulantes – anticoagulantes
etc.) En definitiva, el exceso de grasa puede suponer un riesgo
importante desde el punto de vista de la salud y dicho riesgo
se incrementa cuando el sobrepeso supone el 20 o el 25% del
peso del individuo.
OBESIDAD INFANTIL
La mayoría de los niños obesos
sufrirán a lo largo de su vida adulta desarreglos ortopédicos,
y problemas dermatológicos y psíquicos entre
otros males. Para evitarlo, los expertos recomiendan un tratamiento
basado en el consejo dietético y en la práctica
del ejercicio físico, para regular el peso de forma
razonable, cuando el percentil del sobrepeso sobrepase al
de la talla.
Es de gran importancia consultar al endocrino
para que evalúe la obesidad en el niño, porque
el niño “gordito” tiene muchas probabilidades
de convertirse en adulto obeso, con todas las implicaciones
que eso conlleva. No se debe olvidar que la obesidad tiene
un impacto negativo sobre la aceptación grupal del
adolescente y la autoestima, lo que la convierte en un factor
negativo para la obtención de un estado de felicidad
y bienestar para el muchacho.
En este sentido, interesa señalar que
los niños obesos mayores de 6 años tienen una
probabilidad del 50% de seguir siéndolo en la edad
adulta. Asimismo, entre el 70% y el 80% de los adolescentes
que sufren problemas de obesidad, continuarán padeciéndola
de mayores. Como la mejor manera de evitar una obesidad adulta
es prevenirla desde la más tierna infancia, los padres
deben entender que no es necesario terminar hasta la última
gota de leche en la lactancia y que debe evitarse ofrecer
alimentos a los niños sólo para distraerlos
o tenerlos ocupados.
Fuente: www.andalucia24horas.com.